Tanto para una compañía, como para una organización sin fines de lucro, una declaración clara y concisa de su misión puede ayudar a atraer inversionistas, conseguir el apoyo de sus empleados, y ganar clientes. Desafortunadamente, dichas declaraciones suelen estar plagadas de planteamientos altisonantes, que son demasiado abstractos para ser puestos en práctica. Trata de establecer tu misión en ocho palabras o menos. Usa el formato: verbo, objetivo, resultado. Por ejemplo: “Mejorar la salud de los niños africanos”. Al mantenerlo simple, ayudarás a los demás a entender que es lo que haces y a seguirlo. Sin embargo, no acaba ahí. Una vez que determinas precisamente lo que tu compañía hace bien, necesitas medirlo para probar su valor.El consejo de administración de hoy fue adaptado de: “La declaración de la misión en ocho palabras” por Eric Hellweg.
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